Disjointed: la pequeña tienda de los porreros

Me atrevo a jurar, sin haberla leído jamás, que ni en las páginas de la Revista Cáñamo deben haberse atisbado nunca tantos clichés sobre la cultura del cannabis como en cualquier gag seleccionado al azar de la nueva sitcom creada por David Javerbaum y Chuck Lorre (Dos Hombres y Medio, The Big Bang Theory). Ni tampoco sabría elegir, así a bote pronto, a ningún secundario cómico televisivo que, desde los tiempos de Steve Urkel o Joey Gladstone, me haya generado unos niveles tan altos de aversión, grima, repelús, vergüenza ajena y rechazo inmediato como los insoportables fumetas Dank y Dabby -Chris Redd y Betsy Sodaro-.
¿Pero acaso no son esas dos pequeñas pegas, los chistes malos que se repiten más que el ajo o los personajes a los que te gustaría ver aplastados bajo una apisonadora, dos defectos extensibles a todas las sitcoms? Suele ocurrir lo mismo en otros ejemplos del género, y las tramas que transcurren en la tiendecita de cuidados alternativos de Ruth (Kathy Bates) no son una excepción a la regla.
No obstante, a cambio del peaje impuesto por los gravámenes inmanentes a esta forma de hacer televisión, y que en todo caso aparecen de forma mucho más atenuada que en productos de peor catadura -véase ‘Madres Forzosas’-, ‘Disjointed’ te compensa con creces gracias a una envoltura chillona –los tonos verdes y fosforescentes se repiten continuamente-, su estética exageradamente alegre y surrealista -algunos segmentos alucinatorios son dignos de enmarcar-, un espíritu de risa tonta tan fluido como el humo del cannabis y Kathy Bates más consciente que nunca de estar por encima del bien y el mal.


De ‘Disjointed’ (2017, David Javerbaum & Chuck Lorre) lo que menos logra colocarme, pero ni siquiera un poquito, nada vamos, es la reiteración pueril y machacona, otra vez, del abuso de drogas blanditas como un instrumento de comedia supuestamente transgresor. La exaltación de lo guay que es fumar marihuana se ha vuelto tan repetitiva que, poco a poco, ha caído en una falsedad tan artificial y peligrosa como la empleada por ‘Marijuana: The Weed with Roots in Hell’ (1936, Dwain Esper), un panfleto reaccionario producido hace más de 80 años para evitar su consumo, y que aquí se utiliza a modo de opening credits.
Lo mejor, y en este caso sí se puede afirmar con propiedad, lo dejan para el final: si avanzas directamente hasta el último minuto de la temporada, te llevas como premio por haber aguantado 5 horas (¡!) un cameo de ‘los colegas’ Cheech Marin y Tommy Chong retomando a sus personajes homónimos. Algo es algo.

Calificación: C-
Lo mejor: Kathy Bates, y todos los momentos en que no aparecen Dank y Dabby.
Lo peor: Dank y Dabby, y todos los momentos en que no aparece Kathy Bates.

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