ENTREVISTA A FERNANDO MERINERO, DIRECTOR DE “EL VIAJE DE PENÉLOPE”

Mal que le pese, Fernando Merinero cargará toda su vida con el sambenito de director maldito. La etiqueta es tan gratuita e inexacta como, imagino, inevitable para quien ha eligido deliberadamente el camino más difícil. Quizá sea el precio de cargar a sus espaldas una obra imprevisible, combativa, a contracorriente, que nunca se ha doblegado a las modas oficiales. O el de no haberse contentado con las escasas posibilidades que ofrece el sistema actual, buscando incansablemente nuevos caminos para contar sus historias. Nos guste o no, nos sorprenda, enfade o desconcierte, su cine está vivo y rebosa personalidad y frescura. Hoy ha decidido –así, por las buenas- compartir un rato con la Paz Mundial. Hablar con nosotros de algunas de sus películas más recientes, como El viaje de Penélope, de los actores, de su vida, de su lugar en el cine, de sus pasiones (que van desde los Monty Phyton a Kaurismaki), de feminismo, de los riesgos de ser “de culto” y de la falta de sentido del humor imperante. El resultado ha sido una entrevista abrumadora, excesiva, generosa, cabal, divertida y muy estimulante. Como el propio cine de Merinero.

(Quienes aún no hayan visto El viaje de Penélope pueden hacerlo el día 12 de julio a las 20.50 horas en la Filmoteca Española, con un coloquio posterior presentado por Luis Eduardo Aute y el propio Merinero.)

Fernando Merinero, visto por Joaquín Aldeguer

Leyendo la biografía de tu página web me surge una pregunta… ¿Presumes de haber hecho siempre lo que has querido o, por el contrario, afirmarías que has tenido que renunciar a muchas cosas para lograr lo que de verdad te interesaba?

¡Qué va!, no siempre he hecho lo que he querido, ojalá… Esa es una aspiración permanente y casi utópica: hacer siempre lo que uno quiere… Desde que cobré conciencia, ese es mi camino en la vida, ser libre, libre para elegir, hacer o no hacer… Claudia Rojas, la protagonista de “La novia de Lázaro”, decía de mí que era la persona más libre que había conocido jamás… Era su percepción; en cualquier caso, la libertad es un estado del alma, se puede ser libre en una prisión y estar preso de multitud de cosas, personas y circunstancias estando “libre” en la calle o en tu cómoda mansión… La libertad es el mayor valor, y nadie la regala, hay que ganársela… Todo esto que precede, con relación a la gran película, la gran obra: la vida… Si en tu pregunta te referías más a mi carrera como director, he de decir que van de la mano, por líneas paralelas, como dos vasos comunicantes, de forma que también aspiro a la libertad total como cineasta, pero a la vez también aspiro a poder vivir de esto y solo de esto… Y te aseguro que no es fácil siendo libre… Obviamente he renunciado a hacer muchas películas por no conseguir financiación, soy muy prolífico, tengo bastantes historias escritas, en un armario…

¿Te encuentras a gusto con la etiqueta de cineasta de culto? ¿Qué lugar te gustaría desempeñar dentro del cine español?

Bueno, no sé si alguien se ha molestado en ponerme una etiqueta, sé que aparezco en un libro de Augusto Martínez Torres sobre directores malditos del cine español… Que yo sepa aún no se ha hecho el libro sobre los cineastas de culto… En cualquier caso, no creo demasiado en las etiquetas ni en los compartimentos estanco… Además, vivimos unos tiempos de mucha confusión conceptual, mucho cinismo, hipocresía y doble moral, y yo no puedo cambiarlo… Creo que he nacido demasiado tarde o puede que demasiado pronto… Con respecto al lugar que me gustaría ocupar en el cine español, te diré que ninguno en especial, soy muy humilde en ese sentido, me conformo con poder seguir haciendo películas y que se vean, cuanto más mejor, no por el bien de mi ego sino por el de la civilización occidental…

¿Qué es exactamente una película viva?

Es imposible dar una definición exacta, afortunadamente es un concepto que no está sujeto a una fórmula matemática… Para mí, como inventor del término, una película viva ha de estar elaborada de principio a fin en conexión con la vida… He dicho deliberadamente elaborada que no producida, pues una película viva pertenece más al ámbito de lo artesanal que de lo industrial… El director ha de vivir todo ese proceso en permanente comunión con la energía vital que le llega, lo que implica un estado de ductilidad y apertura creativa constante, de forma que él no sea el Dios de la película sino el médium, las películas vivas las hace realmente la vida y el director ha de servir de cauce de expresión, que recoge, observa y escucha lo que la vida le dice, obedece esas señales y las ejecuta para que esa luz sea reflejada y plasmada en la película que está alumbrando… El director no debe imponer autoritariamente un desenlace, un diálogo, una puesta en escena, etc… sino ser capaz de observar y entender la forma en que la vida interactúa, a nivel consciente e inconsciente, con la historia que estás contando, contigo mismo, con tu sentido de la verdad, así como la manera en que interactúa con los actores transmutados en personajes… En definitiva, para no alargarme demasiado, el director tiene la obligación y el deber de no hacer caso omiso de nada de lo que sucede, sino escucharlo y si es preciso integrarlo en un todo global, una obra donde no se verá reflejada necesariamente su postura en el mundo, su ego ni su forma de entender el cine, la vida o cualquier otra cosa, sino algo inefable entre la ficción y la vida, entre la imaginación y el misterio, algo de lo que simplemente has sido cauce de comunicación, en un misterioso fluir… Cuando diriges una película viva sientes que no haces nada y a la vez que lo haces todo, te sientes absolutamente creador, en el sentido más profundo, elevado y sagrado que se pueda imaginar, pero a la vez, paradójicamente, sientes como que no has hecho nada… Es un estado de iluminación total, para dirigir una película viva, una conexión con la vida tan radical, que eres Dios, pero de verdad, no como lo sentía Hitchcock… Sólo se puede hacer una película viva en situación de libertad total, yo sólo he hecho dos películas vivas: “La novia de Lázaro” 2002, y “Un millón de amigos” 2007. Uno como cineasta no elige hacer una película viva, sucede que la vida te lanza un claro mensaje y tú lo sigues o no… Si lo sigues, pasas a formar parte de la energía universal, te sitúas en un plano superior de conciencia, ejerces de Dios y de médium durante un período largo de tiempo, desde que te llega esa iluminación hasta que acabas la película, y en todo ese proceso, tu única bandera será la libertad… Ya sé que todo esto puede parecer a los ojos de los pragmáticos, lo que llaman vulgarmente una paja mental, pero es algo que sinceramente he sentido y prefiero compartirlo aunque me tomen por loco esos señores y señoras que solo creen en el poder y en el dinero…

¿La definición de “película viva” asume que todo lo que nos llega del mainstream es, por sistema, falso y carente de interés? ¿No hay películas comerciales que te gusten, o al menos, que te parezcan honestas?

No considero necesariamente que las películas comerciales sean deshonestas, no prejuzgo ni soy integrista ni fundamentalista, simplemente que no me interesan demasiado, solo en su vertiente de espectáculo, a veces interesante, por qué no, solo que para pasar un rato meramente entretenido, en general prefiero una buena compañía, hablar, reír, amar, etc… Creo que la división en géneros cinematográficos es algo del pasado, pero que, pese a ello, sistemáticamente se sigue insistiendo, para mi hay tres categorías de películas, las de entretenimiento, concebidas para hacer pasar un rato al público, entretenerle durante hora y media o dos horas, que le intenten entretener pegándole sustos, investigando un crimen o provocando su risa es otro tema… Una segunda categoría de cine de pensamiento, que te invita a pensar, a reflexionar, a madurar, a crecer, a evolucionar, a ser mejor… Éste es el cine humanista que me interesa hacer y ver… Luego hay una tercera categoría, a mi juicio la peor de todas, que viene constituida por todos aquellos films que supuestamente quieren o pretenden ser de pensamiento y están llenos de trampas e imposturas, así como de guiños y concesiones al cine de entretenimiento, pero que quieren vivir, hacer caja y perdurar en el tiempo con la etiqueta de autoría, cine social, intelectual, etc… De esto abunda mucho en estos tiempos de tanta confusión, tanta impostura y tanta mentira que se hace pasar por verdad… Estos autores cinematográficos que no lo son abundan mucho, son sicarios que el sistema necesita para tranquilizar su conciencia y sobre todo, para hacer creer que hay voces críticas… Son unos vendidos que en el fondo trabajan para el sistema, y ellos lo saben… El concepto de película viva está extremadamente ligado al concepto de libertad, y a su vez, éste, el de la libertad, está reñido con los corsés de los géneros cinematográficos, y éstos a su vez, se usan para, entre otras cosas, informar al espectador de lo que va a ver, más o menos, y para que no se equivoque al elegir, ignorando el hecho de que el ser humano aprende en la vida a base de errores… El cine de “mainstream” pretende controlar y colonizar las mentes, mientras que el cine de pensamiento intenta liberarlas; el de los autores vendidos, lo que busca es confundir las mentes aún más de lo que están… La sinceridad es el grado más elevado de libertad… No puedes ser libre si no eres radicalmente sincero… A nivel iconográfico, Jesucristo quizás sea la máxima representación simbólica de un hombre libre que dice la verdad siempre… La suya, claro, puesto que las verdades son múltiples, son percepciones subjetivas… La vida de Jesucristo es artística, puro arte, alguien que predica su verdad con suma elocuencia, salpicada de componentes mágicos y sobrenaturales, y que además tiene conciencia del misterio… Creo que toda obra de arte parte de eso, de la conciencia del misterio, para acabar reflejando una percepción auténtica en su sinceridad, de la vida, del mundo, de la condición humana, o de algún ser humano en particular… La mentira es indecente, un director de cine no debe mentir, sí en cambio el actor… El director utiliza la mentira del actor, pues su trabajo es “mentir” en las películas… pero ellos no hacen las películas, trabajan en cine pero no hacen cine, es el director el que hace cine, y no debe mentir, ha de ser decente y honesto y no mentir… El cine está lleno de artificios legítimos para llegar a una verdad última, la obra, que tiene vida propia, y siempre es la protagonista, la película, la que se debe imponer, no el director ni el productor ni los actores ni nadie…

Cuéntanos algo sobre tus orígenes, como pasas de estudiar derecho a comenzar a rodar cortometrajes en super-8, y de estos a dar el salto a los largometrajes…

Desde muy pequeñito lo único que me atraían eran las películas, iba todas las semanas a los dos cines de mi barrio con programa doble; cada semana veía como mínimo cuatro pelis, casi siempre eran western, menos el NODO, que era un noticiario propagandístico que se repetía en todos los cines y siempre tenía el mismo protagonista, un señor regordete y bajito que aparecía como el gran benefactor de la humanidad, y resulta que era un tirano dictador… También ocupaba mi tiempo libre, lejos del cole, en la soledad de una habitación de mi casa, donde jugaba yo solo, encerrado voluntariamente, sin mis hermanos, pasaba las horas muertas, con los indios, los americanos, los caballos, el fuerte, y me montaba mi propio argumento, tenía una gran creatividad y no me cansaba de jugar con todos esos personajes a los que ponía nombre, ocupación, estado civil y emocional… Además, la imagen en general me hipnotizaba, las fotos, los cromos, coleccionaba todos los álbumes… Me tiraba horas observando imágenes… Ya a los quince años, sentí la fascinación por la música… Esas eran y son mis dos pasiones: el cine y la música… Cualquier cosa relacionada con esos dos amores sonaba en mi casa a cuento chino, así que acabé estudiando derecho, una carrera muy poco vocacional, pero con fama de no tener que estudiar mucho, disponer de bastante tiempo libre y optar a buenas dosis de juerga… En fin, no me arrepiento de nada, tampoco de eso, pero descubrí pronto en mi vida, que la familia, entre otras cosas, debía servir para apoyarte, ayudarte y sobre todo intentar encauzarte para intentar conseguir tus sueños, y no para apagarlos… Con 17 ó 18 años empecé a rodar cosas con la cámara de super 8, un toma vistas, únicamente con amigos de la pandilla, sin argumento alguno, haciendo paridas unos y otros… Eran bobinas de 3 minutos horrorosas, pero a mí me fascinaba proyectarlas una y otra vez, y compartirlas… Tras estudiar derecho, incluso ejercerlo, y ver las orejas al lobo de la vida, un buen día decidí que era cuestión de vida o muerte, que tenía que intentar hacer cine, así que me matriculé en una escuela de cine y volví a hacer cortos en super 8, ya con argumento, actores, etc… Yo los montaba, escribía, producía, dirigía, a veces hasta actuaba… Con uno de ellos “Pisa moreno”, me llevé el primer premio del festival nacional de cine super 8, lo que me siguió animando… Hice varios cortos, profundicé en mi cinefilia y en mis estudios cinematográficos, también estudié interpretación, guión, montaje, al tiempo que leía todo lo que caía en mis manos sobre los grandes directores y me hacía un rata de filmoteca… hasta que hice “Los hijos del viento”, la rodé en 1994, puse en ella toda la carne en el asador, todo mi talento, coraje, y ahorros de años trabajando… Si hubiera sido un fracaso, quizás me hubiera achantado y batido en retirada, ¿quién sabe?, el cine es una industria muy dura si no tienes apoyos ni padrino alguno, pero el hecho de que tuviera tanta aceptación fuera de España, selección en Cannes, Semana de la Crítica, críticas superlativas en las revistas internacionales especializadas, y un rosario de los más importantes festivales del mundo, todos querían proyectarla… provocó que viajara por todo el mundo con ella de la mano (la protagonista estaba en la cárcel) y me creyera el papel de director, que soñara con que era posible, que puede que, efectivamente, tuviera algún talento para esto de hacer cine…      

httpv://www.youtube.com/watch?v=rC0QFNav2To

¿Cuáles eran tus ídolos de pequeño? ¿Cuál fue la primera película que recuerdas haber visto?

No llegaban tanto a ser ídolos pero sí me fascinaban, el Gary Cooper de “Tambores lejanos” o “Solo ante el peligro”… “El llanero solitario”, un serial americano de la tele, con su protagonista enmascarado; pero sobre todo me gustaban el gordo y el flaco, me reía enormemente con ellos, también me gustaba mucho el hermano gordo de “Bonanza”… La primera película que recuerdo haber visto es “Bambi” de Disney, pero lloré tanto cuando se quema el bosque y muere la madre, que no me dejaron acabar la película, mis padres, a instancias de todo el público y los acomodadores, me tuvieron que sacar de la sala para que se me pasara el sofocón y el resto del público pudiera seguir la película… Con actores, la primera película que recuerdo haber visto es “El mundo está loco, loco, loco” de Stanley Kramer, que me impresionó también con fuerza, en especial una escena donde el protagonista arrojaba el dinero al viento desde lo alto de un edificio… Sin embargo, mis dos películas favoritas de la infancia fueron “Oliver” de Carol Reed y “Lawrence de Arabia” de David Lean, me conmovieron y emocionaron mucho. También tenía ídolos televisivos: Locomotoro, era muy divertido y surrealista: se inclinaba en oblicuo… Pero vaya, pronto brotaron otros ídolos, ya en la adolescencia, que aún perduran: Dylan, Buñuel, Pasolini, Truffaut, etc…

Uno de tus puntos fuertes es que eres, sobre todo, un fantástico director de actores. En tu obra están también muy presentes, desde “Cásting”. ¿Crees que el hecho de haber tenido una formación de actor te ayuda a comprenderlos? ¿Qué crees que los hace diferentes?

Supongo que haber estudiado interpretación, incluso haber hecho algún pinito de actor, me ha ayudado a comprenderles y quizás dirigirles mejor… Sin embargo, creo que la mejor dirección de actores es elegirles bien, hacer un casting perfecto, esa es la primera premisa básica, la segunda diría que es conocerles bien y darles confianza, y la tercera, al menos la que yo uso, es que debes situarte en su mismo plano, ponerles a la misma altura a la que estás tú, ni más arriba ni más abajo, a los protagonistas, pero incluso a los figurantes, que te puedan mirar y decir las cosas a la cara y tú a ellos… Creo que la dirección de actores es un proceso, y si mis actores, a veces sin ser profesionales, brillan en mis películas, es porque me doy a ellos y ellos se dan a mí… con verdad, sin trampas ni tapujos… Nos llegamos a conocer y cuando eso sucede, empiezan a sobrar las palabras… Una declaración curiosa respecto a esto fue de Martxelo Rubio, el protagonista de “Agujetas en el alma”, le entrevistó una revista mensual de cine a propósito del estreno del film, y hablando de mí, decía Martxelo que Merinero parece que no hace nada, que no dirige, pero con sus silencios y sobre todo con sus miradas lo está controlando, impregnando y dirigiendo todo… Me pareció interesante la apreciación, no sé si certera, pero al menos él lo sentía así, y era algo que le había parecido inusual… Una de las cosas que hace diferentes a los actores con relación a los técnicos es su inseguridad, y el valor de la misma… me encantan los actores que se valen de su inseguridad para hacer grandiosas composiciones sin ser del todo conscientes de lo que están haciendo… He descubierto que cuando el actor sabe cómo ha hecho la toma, ésta no es muy buena… Las mejores tomas son cuando, como siempre en el arte, aparece el misterio… El misterio de la interpretación, lo disfraces del método que quieras disfrazarlo, tiene que ver con la encarnación… Cuando el personaje posee al actor o la actriz, y éste o ésta no se ha dado cuenta… Porque cuando se dan cuenta tratan de racionalizarlo, y hay un momento para todo… El momento de la racionalización, el estudio, la reflexión, el análisis, es previo… Cuando estás rodando, lo mejor es olvidarse de todo lo racional y dejar paso únicamente al plano emocional, a la intuición y el instinto… Al público nunca le llega ni le conmueve el intérprete profesional que tira de tics y de trucos, el actor técnico… El que emociona y conmueve es el actor sincero, auténtico, el que vive para trabajar; no el que trabaja para vivir…

Herzog drogaba a sus actores, Peckinpah sobornaba a unos y a otros y se metía en negocios ilegales… ¿Qué es lo peor que has hecho para sacar una película adelante y que se pueda contar aquí?

Siento decepcionaros pero no he cometido ninguna fechoría, soy incapaz de hacerlo, creo que me lo impide mi sentido de la justicia, quizás mis orígenes de abogado, etapa en la que uno tiene que aprender a convivir con la injusticia… No me gustaba eso, y desde entonces trato de ser ángel justiciero… En fin, no recuerdo haber hecho nada ilícito ni ilegal; lo que sí he hecho, unas cuantas veces, es liar a alguien para aceptar hacer algo que le apetecía pero que no se atrevía a confesar, de forma que verbalmente le acabas ayudando a cumplir sus sueños, confesables o no… Pero siempre cosas ingenuas e inocentes que reportaron gloria y felicidad al sujeto pasivo de mis intrigas… Por ejemplo, dar un papel de putero al agente inmobiliario que nos consiguió las casas en Canarias para rodar “Los hijos del viento”… Le lié para salir desnudo en un prostíbulo follando con una de las actrices… Lo hizo encantado y acabó confesando que había sido el día más feliz de su vida, incluso al día siguiente le tocó la lotería… En cualquier caso, he sido mucho más víctima que verdugo, ¡me han hecho cada una…!, pero a todos y todas les he perdonado, no compensa odiar ni guardar rencor a nadie… Yo soy de los que prefiere ser robado a tener que robar… 

Para mi rodar es como respirar… de hecho cuando ruedo lo hago sin planificar, sin planes preconcebidos, ruedo con el alma y al dictado de la pasión… la cámara es una prolongación de mi alma, de mi espíritu en conexión con el instante y la energía universal, rodando me siento como un médium entre dios y los hombres, como un ser iluminado llamado a desarrollar una elevada misión: aún no sé cuál, ese es el problema, pero tarde o temprano me llegará esa certeza… En todo caso, siempre he pensado que lo peor en el arte en general y en el cine en particular, es la indiferencia… Y quizás eso es lo mejor de mis películas, que las amas o las odias, pero no te dejan indiferente jamás…

Durante los últimos años, has alternado películas documentales con ficción… ¿Crees que hay unas diferencias claras entre ambos estilos, o te esfuerzas precisamente en eliminar esas barreras?

Creo que hay barreras, pero éstas hoy en día son de índole narrativa más que estética… En los documentales se retrata o recrea una situación, de forma subjetiva, siempre hay un punto de vista, no creo en la objetividad en la creación, ni siquiera en el documental, también se nota y debe ser así, el punto de vista sobre el tema, personaje o situación que se retrate, por parte del autor, del director… En fin, lo que quiero decir es que en el terreno de la ficción se juega mucho más con la acción como concepto dinámico, en el sentido de avanzar hacia algún punto, y por ello, generalmente, salvo quizás en las películas experimentales, en la ficción suele plantearse un conflicto, desarrollarlo y resolverlo, es la clásica división griega en tres actos, aún tan usada: planteamiento, nudo y desenlace… En cambio en el documental no se juega tanto con la acción, como dinamismo de avance, ya sea esta acción interna o externa, como con la idea de reflejar una situación, por muy variadas ideas y puntos de vista que nos provoque… Es por ello por lo que pienso que la mayor diferencia entre documental y ficción viene dada en esa ambición narrativa, de mayor libertad en el documental y mayor encorsetamiento en la ficción… En cualquier caso, en mis documentales intento hacer ficción, algo en “Las huellas de Dylan”; y mucha ficción en “Un millón de amigos” que pese a ser una película documental en su sentido más estricto, pues retrata un personaje real con sus ideas propias, que expone a lo largo del metraje incluso en ocasiones a la propia cámara, sí intenté darle un tratamiento de personaje de ficción, y urdir una pequeña trama con su propia vida… su novia, sus amigotes… Incluso inventando escenas que rodé con actrices pero que parecen reales e imprevistas y ayudan a avanzar la acción… Ayudaba a todo ello el hecho de que Javier Jurdao, el personaje protagonista del film, es por encima de todo un showman, un hombre del espectáculo, que aunque no lo pretenda siempre está actuando… Tiene un gran sentido del humor y una vena cómica infatigable: es un ser que es feliz haciendo reír a la gente, sea una sola persona o una multitud su auditorio… Tiene un alto sentido del espectáculo, incluso sin cámara siempre está actuando, si le ponen una cámara delante, ¡no veas…! De forma que efectivamente creo que las barreras entre documental y ficción son muy sutiles, cada vez más, pues hasta en el terreno narrativo se pueden vencer; no digamos en el terreno estético, donde desde el dogma 95 se hacen películas de ficción que parecen estética y visualmente rodadas como un documental… Donde más lejos he llegado en esa línea de caminar por la cuerda floja entre ficción y documental fue en “La novia de Lázaro” mucha gente duda si es documental o ficción, si es una historia real o inventada, si son actores o gente de la calle… Cuando en realidad es ficción total, pura y dura. Contribuyó mucho a ello la puesta en plano que articulé, basada fundamentalmente en planificar sin anticipar la escena… Los actores nunca deben anticipar la escena, es decir, como el actor sabe lo que va a pasar, cuando le toca hablar o moverse, o qué nueva emoción ha de mostrar, adelantarse a ello y hacerlo antes del instante en que orgánicamente le tocaría, es anticipar la escena… Con la cámara pasa lo mismo, generalmente la puesta en plano anticipa la escena, esto es muy frecuente en las películas de ficción… Yo quise romper ese código tan aceptado por el público e ir por detrás de la acción dramática, unos breves instantes después, como además yo llevaba la cámara, dejaba que la acción o el diálogo importante se iniciara y entonces iba con la cámara a encuadrar a ese personaje que cobra protagonismo, no iba antes, aunque supiera lo que iba a suceder, iba justito después… Es un procedimiento que otorga al espectador, inconscientemente, la sensación de que todo está siendo espontáneo e improvisado, incluso para la cámara, para los ojos del director que observa, dando así a las escenas un extremo grado de inmediatez y frescura, de improvisación en definitiva, donde no necesariamente la hay…   

Creo que en todas tus películas el concepto de búsqueda es clave. Una búsqueda no sólo por parte de sus personajes, sino también tuya como director, de nuevos territorios expresivos, lo que provoca también una sensación de dispersión, pero también de imprevisibilidad y de incertidumbre…

Para mí el arte ha de tener conciencia del misterio… La inquietud artística viene dada en la búsqueda… Solo me interesan como director los terrenos inexplorados y desconocidos, es donde más creces, aprendes y sientes, incluso estás más atento, es como cuando llegas a una ciudad desconocida pero que te atrae, tienes los sentidos mucho más despiertos que en tu barrio… Mi inspiración se pone en marcha con aquellas sensaciones, situaciones y personajes que no conozco pero que me inquietan o estimulan mucho, o tanto como para desear conocerles a fondo… Me gusta hacer películas que no sabes cómo van a acabar… Tal filosofía la llevo al paroxismo especialmente en las películas vivas…  y provoco que, aparte de no saber cómo acabará el film, tampoco sé cómo se irán resolviendo las diferentes secuencias, ni planifico previamente las escenas, improviso la puesta en escena y la puesta en plano, in situ, ni planta previa ni story board ni nada de eso, me complazco en la impronta del momento, de forma que es perfectamente normal que se dé en el espectador esa sensación de dispersión, imprevisibilidad e incertidumbre, porque son esas precisamente las características esenciales de mi forma de hacer cine, al menos hasta ahora… Hago mía en ese sentido, o interpreto a mi manera, mejor dicho, una cita de Billy Wilder, que decía que hacer una película es como entrar en una habitación a oscuras y procurar que se vayan encendiendo poco a poco todas las lucecitas… En todo caso, no hay nada más imprevisible que la vida, que nos sorprende a diario… me gusta el cine imprevisible, cuando adivino como espectador todo lo que va a pasar y por donde va a ir la película, me desmotivo, deja de interesarme el film… Odio el cine previsible… Comprendo que haya mucha gente a la que le complazca ver confirmado lo que piensa que va a suceder, pero éste no es mi caso… Supongo que por ello nunca me ha gustado John Ford, ni me gusta Clint Eastwood… Ah, tampoco me gustan nada las películas maniqueas, de buenos y malos, pues parecen pura demagogia política partidista, además de irreales, pues pienso que hasta la persona más santa tiene alguna debilidad; al igual que en la más abyecta también puede anidar el bien, es cuestión de saber mirarlo y provocarlo…  

¿Qué proceso sigues para obtener la financiación de tus películas? ¿Es tan complicado como parece encontrar ayudas para proyectos tan poco convencionales?

Al principio de mi carrera acudía a todos los productores del Cineguía… Tras el fracaso del intento, me hice productor… En cada nuevo proyecto he vuelto a recurrir a los productores al uso, cada vez a menos, con el mismo éxito… De forma que siempre he tenido que tirar yo del carro… luego, una vez puesto en marcha el proyecto, se han sumado otros… pero siempre con mi iniciativa… No desespero, incluso espero que algún día esto cambie, pues no tengo alma de productor, y aún conservo la esperanza de encontrar la horma de mi zapato, para no ir siempre descalzo… Por otra parte, nunca me ha apoyado el Ministerio de Cultura, jamás me han dado subvención sobre proyecto a un largometraje, y les he presentado, ¡ni se sabe…! Afortunadamente he contado con la generosidad de artistas y técnicos para poder hacer películas con presupuestos manejables, desde el medio presupuesto “Agujetas en el alma” hasta el bajo presupuesto “Los hijos del viento” y el ínfimo “Un millón de amigos”… Pero es muy lacerante desde el punto de vista económico, te dejas media vida en ello para obtener muy pocas recompensas crematísticas… La libertad creativa no es muy rentable económicamente, sí espiritualmente… Y que conste que no tengo vocación de director maldito, ni mucho menos, me gustaría que mis películas las vieran no miles, sino millones de personas en las salas de cine…    

Hoy en día hay demasiada burocracia de despacho y poca charla de café, para gran parte de los llamados “productores”, producir cine es una fórmula financiera más que una apuesta artística, han aprendido muy bien que el negocio del cine se hace en los despachos antes de rodar… Además, la historia del cine nos ha enseñado que se pueden hacer obras maestras imperecederas con muy poco dinero y bazofias absolutamente olvidables con una millonada de euros… Creo que en España, desde hace años, se ha querido primar la figura del productor a costa del director, y lo único que se ha hecho es favorecer el advenimiento de una camada de productores que lo único que son es una mezcla de burócratas gestores y relaciones públicas de discoteca… Quedan pocos verdaderamente interesantes…

Otro elemento clave en tu filmografía es el sentido del humor, la capacidad de reírte constantemente de ti mismo. ¿No es extraño que la gran mayoría encuentre esto incompatible con el discurso de autor?

Quien se tome muy en serio, ¡allá él…!, polvo somos… En cualquier caso, a mí no me parece en absoluto incompatible el humor con el discurso de autor… Sin ánimo de compararme con nadie, en muchas películas de Buñuel hay mucho sentido del humor, y creo que es un AUTOR CON MAYÚSCULAS, el más grande que ha dado el cine, y probablemente dará… Si viniera un marciano y se viera todas las películas de don Luis de principio a fin, tendría un fresco absoluto de la condición humana, sabría cómo somos simplemente con ello… La obra de Buñuel estimo que debiera ser estudiada en las universidades, cualquier antropólogo que se precie debiera recomendarlas… Woody Allen es otro autor cinematográfico incuestionable, y fíjate el sentido del humor que desparrama y cómo se ríe de sí mismo… En fin, creo que tomarse demasiado en serio es un síntoma de estupidez… Citando de nuevo a Billy Wilder, quien opinaba que las cosas más serias y trascendentes entran mejor arropadas con humor…

Las huellas de Dylan es un documental muy personal, diametralmente opuesto al previsible itinerario de una producción más academicista. Más que un recorrido concreto, parece una sucesión de impresiones y lugares, con digresiones tan llamativas como el testimonio del grupo de Rakel Winchester en un bar de carretera. ¿Hasta qué punto te dejaste llevar por una cierta improvisación y un relativo azar en su composición?

Como ya he explicado previamente, en mi norte siempre está el azar, de forma que si me encuentro a Rakel Winchester en un bar de carretera, lo interpreto como una señal y la entrevisto, a ver si saco algo jugoso, como así creo que sucedió, por eso monté su secuencia en la película… En cualquier caso, pienso que en la vida no hay nada gratuito, todo lo que sucede es por algo, tiene una motivación, no creo en la casualidad, sí en la causalidad, creo en la interconexión absoluta de causas y efectos, una concatenación imposible de explicar desde parámetros racionales, al menos para el ser humano actual, quizás dentro de miles de años seamos capaces, pero ni tu ni yo estaremos ya por estos pagos… Pero vaya, ya que te refieres a la escena de Rakel Winchester, cósmicamente era perfectamente lógico que estuviera con su grupo comiendo en un restaurante de carretera y que nosotros recaláramos en el mismo sitio… Te cuento: a mí me encanta la música y asistir a conciertos… De hecho fui y soy fan de Dylan… Hasta el punto de que a veces le he visto en primera fila… Ese honor solo lo comparten Dylan y Rakel Winchester, de la que no soy ni fui fan, pero a la que también vi en primera fila en La Boca del Lobo, una sala de conciertos, donde ella debutó en Madrid en el verano del 98… Fuimos a verla Jurdao y yo, porque el manager de Rakel era una amigo de Jurdao al que le había tocado la primitiva… Total, que nos pusimos en primera fila… Rakel iba muy sexy y divertida, incluso con unas gafas de plástico muy simpáticas con forma de corazón, que tiró al público al acabar el concierto… Fueron directamente a mis manos (las gafas rularon por mi casa bastante tiempo)… Después del concierto nos tomamos una copa en la barra con la Winchester… Yo acababa de estrenar “Agujetas en el alma” y había un cartel de la película en La boca del Lobo, junto a la puerta de entrada y la barra; el único cartel que había (eran amigos los dueños) y a Rakel le llamó la atención, de forma que le hablé de la película, de quien era yo, y de mis gustos musicales, sobre todo de Dylan… La siguiente vez que nos vimos fue seis años después en ese restaurante de carretera, los dos nos reconocimos, yo estaba rodando una película y además sobre Dylan, así que la entrevisté, no podía ser de otra manera… ¿no te parece? En cualquier caso he comprobado en mi propio pellejo, que si estás en conexión con la vida todo tiene sentido y además tu vida se llena de acontecimientos inexplicables que bordean la magia y lo sobrenatural… Cosas que obvias analizar y explicar desde postulados racionales, pues pertenecen a otra dimensión más elevada de conocimiento…  

httpv://www.youtube.com/watch?v=ciTAh_ALEpk

En otro de tus documentales más recientes, Un millón de amigos, abordas la vida de Javier Jurdao,  con una mirada crítica y al mismo tiempo cómplice. ¿Te sientes identificado con la figura del pícaro?

 
Me hace gracia la figura del pícaro, yo sería incapaz, pero me divierte y maravilla como hay cierta gente que hace arte de la estafa inocente, de la fabulación, de la mentira piadosa, con un tono lúdico y frívolo, pero con sentido del espectáculo… Jurdao, quizás pertenecería a esa categoría, aunque pienso que es un tipo inclasificable… En todo caso, las picardías de alguien como Jurdao son respetuosas y nunca son lesivas para el semejante, cosa de la que no pueden presumir muchos rectos políticos y banqueros, cuyas “picardías” sí son peligrosas, obscenas y groseras… Si Jurdao fuera un cara dura al uso mi mirada sólo hubiera sido crítica, pero sucede que su discurso es divertido y engancha a la gente, personas que obtienen como contrapartida una buena sucesión de risas gratuitas gracias al sentido humorístico de Jurdao, a veces genial y corrosivo, aparte de lúcido… En el fondo, en la actualidad Jurdao se ríe del mundo haciéndonos creer que se lo toma en serio y que solo quiere cambiarlo, cuando en realidad lo que también busca con toda su movida “revolucionaria” es divertirnos y divertirse … Esta nueva vertiente ideológica de Jurdao también me divierte bastante… No descarto que haya una segunda parte de “Un millón de amigos”, quizás se podría titular: “El showman revolucionario”  

httpv://www.youtube.com/watch?v=uRCMK7dvj0g 

¿Te preocupa que tu cine tenga una perspectiva moral?

No, todo en la vida es susceptible de tener una perspectiva moral… De hecho creo que no hay individuo que no la tenga, cada hijo de vecino tiene unas ideas, una forma de entender la vida, unos hábitos, unas costumbres, unos ritos, unos deseos, unos vicios, comulga con una u otra religión o con ninguna, y a su vez tiene unas ideas políticas, de un signo u otro, o no las tiene, que es otra forma de tenerlas… Creo que los seres humanos somos seres morales, pues tenemos conciencia y sentido del bien y del mal, conciencia del mismo, aunque en ciertos seres ande confundida transitoria o definitivamente, y no distingan ya el bien del mal… De forma que no me preocupa en absoluto la posible perspectiva moral de mi cine, que no deja de ser un reflejo de mí mismo, para bien o para mal, quien vea mis películas me conoce un poco… Me retrato en ellas sin tapujos, cobardías ni hipocresías… A quien le gusten mis películas seguramente le gustaré yo, y a quien no, pues no… Así de simple… En cualquier caso, creo que en el fondo de ellas siempre late un sustrato, no me atrevo a llamarle mensaje, de “vive como quieras, sin dar explicaciones”, y probablemente también otro que grite: “ama, ama y ama”… Esa es mi moral, a grandes rasgos…

En todo caso, creo que siempre busco dotar de un sentido espiritual a las cosas y a los actos, y en especial a las películas, que sean medicinales para el alma. Siento debilidad por las obras que muestran viajes iniciáticos, personajes fuera de su hábitat natural condenados a adaptarse al nuevo (me gusta recrear cómo lo hacen), personajes sumidos en una diatriba, que tienen que elegir entre dos opciones, de vida, de rol social, de amor, de sexo… Retratar el renacer espiritual de un ser humano, como una especie de reencarnación pero en su propia vida, y siempre, siempre, que haya una evolución espiritual, un tránsito, un cambio, en la forma de vivir, de pensar, de sentir, etc… de cómo era el personaje al principio de la obra a cómo es al final… que haya un cambio espiritual, incluso psicológico, que se aprecie bien, que esté justificado, bien armado y dosificado a lo largo del metraje, no solo que ese proceso sea factible y verosímil sino que además esté bien narrado y justificado… No soporto la gratuidad ni las fáciles casualidades y soluciones… Sé que a veces se pueden dar en la vida, pero en el cine chirrían poderosamente… Un buen guionista creo que no debe fiar nada a las casualidades…

httpv://www.youtube.com/watch?v=XpmkG69QizI

Cada película que haces es muy diferente a la anterior, y aun así guarda un halo similar de riesgo y excentricidad. ¿Cómo afrontas cada nuevo proyecto? ¿Cuáles serían, a tu juicio, las constantes  de las obras que has concluido hasta el momento? ¿Qué temas que no has abordado te interesan?

Yo no decido sobre mis proyectos futuros, pues nunca salen y acabo haciendo una película que no tenía prevista, por mera causalidad: alguien que me inquieta poderosamente y que estimo envuelto en misterio “Los hijos del viento”, alguien con quien me reencuentro al cabo de unos años y ha experimentado una notable metamorfosis “Un millón de amigos”, un colectivo que me atrae y me llama poderosamente la atención hablar de él desde una perspectiva nueva, despojada de glamour “Agujetas en el alma”, una novia extremadamente celosa, obsesionada con la fidelidad, que me inspira para releer “La Odisea” de Homero, que encierra la historia de amor fiel por antonomasia, la espera de Penélope a Ulises “El viaje de Penélope”, o hacer catarsis de experiencias propias en torno al amor, la pasión y la cárcel, en “La novia de Lázaro”… En fin, creo que la industria y el Ministerio de Cultura no aceptan mis proyectos más elaborados y reflexivos, de forma que me arrojan a la intemperie, donde no me queda otra que oficiar de francotirador, acertando en la diana de los blancos cinematográficos que creo que la vida me envía, pues me siento en conexión con ella, y acabo haciendo películas menos elaboradas y reflexivas pero muy personales y libres, muy auténticas de alguna manera, de forma que es normal que sean diferentes unas de otras (no me gusta repetirme, mi vida es pura evolución) pero en cambio sí mantienen ese halo de riesgo (me gusta el riesgo creativo, sin riesgo no me interesa la creación) y de excentricidad (soy un perro verde para esta sociedad, yo me considero muy normal, pero continuamente la gente que me conoce me recuerda que soy un bicho raro, muy complicado, o muy complejo (cuando quieren halagarte) así que yo qué sé, seré un excéntrico, y por eso mis películas son excéntricas… En todo caso, no me gusta mucho analizarlas, preferiría que lo hicieran los demás… Lamentablemente, no parece haber ningún voluntario para hacerlo, el día que alguien se aventure, puede que se encuentre con un pequeño tesoro a descifrar… ¿quién sabe?

También me preguntas por las constantes que pueda haber en mis películas… No sé, “Los hijos del viento” y “La novia de Lázaro” podrían formar un díptico sobre el amor fou, sobre los amores imposibles, las pasiones descontroladas, sobre la carnalidad humana que te hace perder la cabeza… “Agujetas en el alma” y “Casting” otro díptico sobre la vida y la obra, sobre la confusión entre ambas, sobre la mentira y la verdad del espectáculo de mentir… Sobre el cine como el arte de fingir emociones reales que pueden tener consecuencias en la propia vida… Creo que debía ser un díptico obligatorio en las escuelas de interpretación… “Las huellas de Dylan” y “Un millón de amigos” son dos documentales muy anárquicos con un sentido muy lúdico de la vida… Estilísticamente creo que son el antecedente o la vanguardia de reportajes televisivos de actualidad, tipo “Callejeros” o “Madrileños-españoles por el mundo” donde el entrevistador lleva a su vez la cámara… Quizás fui el primero en hacerlo… Al igual que en “La novia de Lázaro” llevé yo siempre la cámara al hombro, toda la película, en el 2001, luego se ha hecho habitual, la cámara al hombro en películas de ficción… Por el contrario, en “El viaje de Penélope” traté de ser fiel a la esencia de “La Odisea” y al espíritu que subyace en ella. El tema principal creo que es la fidelidad… Pero me tomé muchas licencias artísticas, aprovechando que Homero no me podía pedir cuentas, para envolverlo en un discurso aparentemente poético y grave, pero salpicado de fino humor, muy británico, en la línea de los Monty Phyton, a los que obviamente se les nota que querían hacer reír… En cambio yo, quería que se dudase de esa intención, al menos el común de los mortales, aunque a mí me resulta bastante evidente esa intención humorística: por poner un solo ejemplo, a los tres minutos de película, “Penélope” interpretada por mí, está pariendo sola, en una pequeña cama, apretando como si estuviera cagando y con gestos propios de un fuerte estreñimiento, mientras suena una canción de Aute cuya letra reza: “No sé qué coño me pasa hoy, que no consigo saber quién soy, ni cómo vine ni dónde estoy…” Pues la película está cargada de “bromas” de este tipo, que por puro contraste debían provocar como mínimo una sonrisa, sino una carcajada… Esa era mi intención, despojar de gravedad a la poesía con el barniz del humor, y a la vez enunciar un discurso muy descreído sobre el amor, así como desmitificador con respecto a la fidelidad, un valor absurdo que nos han instalado en la psique y en la conciencia cuando no es más que una estupidez, pues entre otras cosas no somos animales monógamos… Por otra parte, y desde el punto de vista visual, quería una puesta en plano fría y distanciada, aparte de “académica” por primera vez en mi obra, planos fijos, corrección formal, uso de trípode, etc… Y en el plano interpretativo, también mucha frialdad y distancia, como si los actores y actrices actuáramos al dictado… Todo lo contrario de mi anterior ficción “La novia de Lázaro”… De manera que respondiendo a tu pregunta, no sé si hay constantes en mi obra… Y sobre el final de tu pregunta: temas que no he abordado y me interesan… Pues no sé, te diría que todo lo que suene a humano, ese es mi tema, el ser humano y sus contradicciones… He hablado del amor, de la pasión, de la fidelidad, del cine, del oficio de fingir, de diferentes “vicios” colateralmente (drogas, alcohol), de la música (Dylan), a mi manera de política y economía, además de la amistad (Un millón de amigos), de la inmigración (La novia de Lázaro)… En fin, ahora que recapitulo, he hablado de casi todo lo que me interesa, me queda hablar de la familia, también de la paternidad y la maternidad, de la bondad pura como elemento de seducción y enamoramiento, de la confusión moral e ideológica reinante en la actualidad, de la nueva mujer y del mundo del futuro, la visión muy próxima que tengo de cómo serán las relaciones emocionales… Tengo proyectos que tocan todos estos temas, a ver la vida, cuál me dicta… jejeje

httpv://www.youtube.com/watch?v=6kWiF9gQUHI

La novia de Lázaro encaja dentro de un realismo social más cercano al de algunos directores  brasileños como Héctor Babenco, o mexicanos, como Carlos Reygadas, que a otros realizadores españoles que han abordado recientemente temas actuales. ¿Cuáles fueron tus modelos a la hora de abordar una historia tan seca y contundente?

Los dos directores que citas me interesan mucho; no obstante, hoy en día me gustan aún más Jim Jarmusch, Lars Von Trier o Aki Kaurismaki, por ejemplo… Sin embargo, no tuve ningún modelo consciente, nunca los he tenido, de haberlos son a un nivel inconsciente, nadie está a salvo de ser influido, pero es algo que nunca he analizado; mi máxima inspiración e influencia viene de Buñuel, soy un profundo admirador de su obra, pero no creo que mis películas se parezcan a las suyas, ojalá… Buñuel me parece el gran genio del cine de todos los tiempos, él está un escalón por encima de todos los que le siguen; y sin embargo no pienso en él ni en su obra al plantearme una película… Veo mucho cine pero no sigo ningún modelo, creo que cada película es diferente de cualquier otra y el mayor mérito del director es saber encontrar el tono para cantarla y no desentonar nunca, y será la propia película la que te vaya soplando cómo entonarla, como cantarla, cómo interpretarla… Sólo concibo la creación cinematográfica desde esa mirada primigenia, enfrentándote a cada film como si fueras virgen… Cada película es una historia de amor diferente y como tal hay que tratarla, no puedes acariciarla, besarla, abrazarla ni hacerle el amor como lo hiciste con otra novia, eso no funciona, hay que crear unos nuevos códigos de relación, de entendimiento, si repites una fórmula aprendida o vivida se dará cuenta y te abandonará… Con las películas pasa lo mismo, son seres vivos que te abandonan si no sabes encontrar la forma de hacerles el amor… Una vez en Estambul compartí rueda de prensa con el director iraní Jafar Panahi, que decía que él no veía absolutamente ninguna película para evitar cualquier influencia… Me pareció buena la idea pero una tortura llevarla a cabo, ¡fíjate lo que te pierdes!

Pero en fin, para responder a tu pregunta sobre “La novia de Lázaro” donde no tuve modelos, mi norte eran los labios de Claudia Rojas, su mirada, sus manos y sus lágrimas… Quise que su personaje fuera el alma de la película, conecté con su alma, de hecho fuimos almas gemelas durante toda aquella época de la película, y la cámara (mi ojo) buscaba ansioso el más leve matiz de desmesura, de dolor o de placer en su mirada, que pienso que es el espejo del alma… Lo nuestro fue un pacto de honor cinematográfico: ella me entregó su alma y yo le hice la película… De hecho el título inicial era “Tus ojos, tus labios” ya montada la película lo cambié por el de “La novia de Lázaro”…   

Tus películas por lo general desprenden un cierto optimismo, no exento de sus matices oscuros. Sin embargo, ésta es quizá tu película más desesperanzadora, la que deja un regusto más amargo…

Es verdad, quizás mis películas desprendan optimismo y buen rollo, de ser así es muy probable que se lo deba a Dylan… Sus canciones, sus discos y sobre todo sus conciertos desprenden buena energía, buen rollo, algo contagioso que te anima a vivir, a actuar, a hacer cosas imprevistas y grandiosas, a SER… Ojalá proyecten esa intención mis películas… En cualquier caso, “La novia de Lázaro” sí es cierto que puede dejar un regusto amargo al final, pero es que en la vida, una de las cosas negativas es que hay que elegir… Lo decía mi padre, siempre hay que elegir, la vida es un proceso continuado de elecciones, y casi siempre hay dos opciones, máxime en las decisiones más cruciales, hay dos caminos: uno de rosas y otro de espinas… Tal enseñanza me la inculcó mi padre a fuego desde la infancia, al igual que la enseñanza de que la palabra es la ley y que un hombre no puede traicionar su palabra… En definitiva, el ser humano toma decisiones continuamente y muchas veces se equivoca… Pero hay una decisión que se repite en casi todos los seres humanos a poco que se viva o haya vivido, que es elegir entre la loca pasión y el amor racional, entre el vértigo y el equilibrio, entre el amor imposible y el amor convencional, entre una vida excitante y una vida cómoda, entre el riesgo y la seguridad… etc… En fin, es una pena, desde el punto de vista de la física cuántica no tendría por qué ser así, perfectamente podrían convivir los polos opuestos, los contrapuntos, en sutil equilibrio; en cambio nuestros valores, nuestra moral y sobre todo el peso social, nos impiden vivir lo uno y lo otro en aparente armonía sin que suene a contradicción, o apunte a locura… El plano final de “La novia de Lázaro” refleja en los ojos de Claudia toda la contradicción humana, toda la indolencia, toda la pesadumbre de las malas elecciones… Hay que ser valiente y conocerse muy bien para saber siempre elegir, porque la vida nos tiene preparados muchos recodos de camino donde una y otra vez tendremos que elegir entre el camino de rosas y el de espinas… Los dos son necesarios y por los dos hay que transitar (esto no es de mi padre, es mío) pero hay que saber elegir el momento para hacerlo por uno u otro… El personaje protagonista de “La novia de Lázaro” elige, y elige mal… Se da cuenta cuando ya no tiene vuelta de hoja… Ese es su gran drama y lo que finalmente otorga a la película ese poso desesperanzador y amargo que apuntas…      

¿Qué es ficción y qué es realidad en la película? El retrato que haces de los ambientes es muy verista…

Todo es ficción, hasta los actores y actrices naturales, no profesionales, hacen un papel, nadie hace de sí mismo, excepto un cantante callejero, Tinito de la Calma, pero hasta él cumplía un cometido dramático dictado por mí… (Como una especie de juglar callejero con connotaciones mágicas que encamina a Dolores hacia Lázaro, cuando éste está entre rejas, así como hacia el final de la película, con igual sustrato mágico encamina a Lázaro, nada más salir de la cárcel, hacia Dolores, que se encuentra junto a la virgen de la Paloma y se lo hace ver) Todo es inventado y rodado por orden cronológico, cuando rodaba una secuencia me inventaba la siguiente… A los intérpretes les decía lo que pasaba en cada escena, lo que sentían, cuál era su conflicto, su estado de ánimo y su objetivo, pero permitía que hablaran con sus propias palabras, no les imponía el diálogo, quería que surgiera de ellos, ni siquiera el desenlace de las secuencias, no lo imponía, lo sugería simplemente, hasta el punto de que la situación podía superarme, irse de las manos, deambular por otros lugares y de esa manera provocar que la historia fuera diferente en adelante… De hecho hay una escena decisiva en el film, tras el reencuentro entre Dolores y Lázaro en las fiestas de la virgen de la Paloma, seguidamente, en un parque, fuman un porro y se desnudan… Yo quería una escena de fuerte carga sensual y carnal, que mostrara su enorme pasión igual de viva que la última vez que se amaron, hacía años, en la cárcel… Y que a su vez fuera un perfecto contrapunto a la carnalidad de Dolores con Paco… Los actores se dejaron llevar por su instinto y Claudia empezó a hacerle una felación, para mi sorpresa, pero seguí rodando sin parar, todo en plano secuencia… Tras un ratillo breve de mamada, como quiera que Lázaro no se empalmaba, Claudia abandona molesta su “labor” artística, y de repente sale en el diálogo por peteneras: con que no quiere volverle a ver jamás… Fue todo imprevisto, incluso para mí, pero me pareció genial, e hizo que variara el desenlace previsto por mí en la película… Por la susodicha felación me han llovido ni se sabe cuántas críticas, sobre todo desde Cuba y cierta prensa cubana, sobre lo que le obligué a hacer a la pobre e inocente cubana Claudia Rojas… Ya ves, cuando en realidad fue totalmente imprevisto y espontáneo, no sé si ella lo tenía previsto, pero desde luego a mí no me lo consultó…  En una película viva hay que estar abierto y libre para ir cambiando el guión… Este sistema lo he llevado al máximo en “Un millón de amigos” y “La novia de Lázaro” mis dos películas vivas… Pero incluso en otras he variado la historia en función de acontecimientos o sensaciones en escena… Por ejemplo, algo parecido a lo de la felación de “La novia de Lázaro” sucedió en “El viaje de Penélope” con la escena en que Penélope le es infiel a Ulises, hacia el final del film, con Agelao, uno de sus pretendientes… Inicialmente no estaba previsto, pero tras reunirme varias veces con Rosa García Rodero, especialista en la obra de Homero, y hablarme de estudiosos de “La Odisea” que habían escrito y especulado sobre la infidelidad de Penélope con Hermes, fruto de la cual nació el dios Pan… Me gustó mucho esa leyenda y lo incorporé al guión… Yo hacía el papel de Penélope, y mi novia de entonces, llamada Glauca, hacía el papel de Ulises, y yo transmutado en Penélope hice el amor, cinematográficamente, con la actriz-pretendiente que más me motivaba lujuriosamente, justo un día que Glauca, transmutada en Ulises, estaba especialmente celosa y sin justificación alguna, lo que acentúo en gran medida el deseo de hacer el amor a la actriz que hacía el papel de Agelao, justo el día que rodamos esa escena… De alguna manera provocaba yo y condicionaba esos sentimientos catárticos, mediante una especie de inducción psicológica que creo me funciona bien a la hora de llevar a determinados estados de ánimo y situaciones a los actores y actrices… Finalmente esa es una de las escenas que más me gustan de “El viaje de Penélope” y creo que fue gracias a ello…


Todos los actores parecen completamente entregados y sus interpretaciones son sobresalientes, muy particularmente en el caso de su protagonista. ¿Cómo diste con ellos? ¿Qué tipo de ambiente e implicación había en el rodaje?

A Claudia Rojas la conocí recién llegada a España desde México, pues aunque era cubana se casó en México con el jefe de policía de Yucatán, con quien tenía una hija; a ambos les dejó y se vino para España con su nueva pareja, un cantante cubano… En fin, la conocí en casa de Ramón Merlo, un actor que había trabajado en breves papeles en “Agujetas en el alma” y “Casting”… Celebraba su cumpleaños, era fin de semana, mi hija estaba conmigo, tenía 13 años, y con una amiga de su edad… Total, que para poder ir a la fiesta, líe a mi hija y su amiga para que se vinieran, lo íbamos a pasar bien, me llevaría la cámara pequeña y haríamos un corto titulado “Ya soy mujer”… Total, en la fiesta hice el paripé con el corto, lo hice de veras, y descubrí a Claudia… Sin conocerla, cuando la enfoqué por primera vez, me flipó, sus labios, sus ojos, su indolencia, su estar y no estar, sus manos, sus uñas, su forma de apurar el canuto… Total, que fue un flechazo visual, desprendía magnetismo animal en estado puro… Lo vi así, me la presentaron luego como actriz cubana, había protagonizado “La vida es silbar” de Fernando Pérez; total, que le propuse venir a mi productora unos días después para un casting (yo estaba preparando “La caída del Imperio” una de esas películas que se han ido cayendo a lo largo de mi vida) Le puse a hacer una escena con Alber Ponte, el que iba a ser el protagonista de aquel film, y posteriormente Claudia se las ingenió para quedarse a solas conmigo y hacerme ver que no llevaba bragas… Me conmovió su morbosidad, y sobre todo su desesperación por hacer una película, de forma que sin sexo ni nada, lo juro, cuando se cayó el proyecto que tenía al no conseguir la financiación suficiente, ella me propuso hacer un corto basado en hechos reales, algo que le había pasado en el metro de Madrid, en la línea 5, que ella iba un día de pie, unos moros sucios (así los definió ella) se pusieron a su lado, y empezaron disimuladamente a tocarla, y ella enseguida se corrió como una perra… Me pareció interesante la escena, pero yo no pensaba hacer ningún corto, por lo que le propuse hacer una película con ella de protagonista, que se titularía “Tus ojos, tus labios” con el mismo conflicto que tiene la película finalmente: debatirse entre la pasión desmedida e irracional por su novio cubano, preso, y un amor más sosegado con un español, inspirado totalmente en “Los hijos del viento”, su protagonista, Magaly Santana, y todo lo que viví con ella tras rodar aquella película…

En fin, así empezó todo, Claudia me presentó varios cubanos, el que más me gustó fue Roberto Govín, luego cogí a Ramón Merlo para hacer del probo españolito… Uno a uno fui cogiendo el reparto, entre actores y actrices que yo conocía y me gustaban o simplemente me caían bien y estaba convencido de que lo harían de maravilla, y cubanos que me iban presentando Claudia y Roberto, más gente propia del barrio de Lavapiés… El ambiente en el rodaje era desmedido, siempre al límite, parecía que se acababa el mundo en cada escena… Claudia y yo teníamos una comunión total, fuimos uña y carne durante todo el rodaje de esa película… No me equivoqué con ella, desde la escena de las no bragas acerté a ver que iba a darlo todo cinematográficamente y así fue… Vivió un calvario de intensidad, rodando, y con su novio cantante cubano… tuvieron muchas disputas fuertes, broncas y de todo, y acabaron separándose… Durante mucho tiempo vivió en casa, siempre que tenía problemas venía… Fue una relación de amor fraternal, sin sexo… nunca, pese a lo que en muchas revistas dijeron, sobre todo cierta prensa cubana, que presumían que para tener el papel la pobre cubanita había sido mi amante… Nunca lo fuimos, nos amamos espiritual y cinematográficamente, el tiempo que duró la película, y gracias a eso está ella como está en la película… Las películas vivas provocan eso, que des posada a tus actores… Cuando rodé “Un millón de amigos” Jurdao también se quedaba en casa… Es curioso que ambos se conocieron, cuando estaba rodando “La novia de Lázaro” provoqué que se conocieran, para rodar una escena con ambos, pero no empatizaron en absoluto…

Viendo el resultado y comparándolo con algunas películas de realismo social de otros directores españoles, éstas últimas parecen llenas de artificio y de concesiones, dos de las cosas que tu película carece. ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que hay una cierta impostura en el cine español a la hora de tratar temas sociales?

Siempre he pensado que mi momento será cuando la sinceridad esté de moda…

httpv://www.youtube.com/watch?v=hC3JpMKZelk

La novia de Lázaro obtuvo un buen reconocimiento por parte de la crítica y gustó muchísimo en el festival de Málaga. El viaje de Penélope, en cambio, ha provocado sobre todo desconcierto. ¿No te parece que es una película que nace, en cierta manera, para ser malinterpretada?

No sé, creo que en ese sentido es importante llegar en el momento justo… Con “La novia de Lázaro” creo que acertamos a ser “vanguardia” de aquel momento… En cambio, también en el festival de Málaga, los mismos que habían puesto por las nubes a “La novia de Lázaro” me despellejaron con “Un millón de amigos” pero creo que ello obedeció principalmente a un problema de empatía de Jurdao, que no había dormido y les cayó fatal a los periodistas con sus “boutades” y provocaciones en la rueda de prensa… La película la hicimos en el 2006 y la prémière fue en Málaga en marzo del 2007, cuando nadie intuía aún la crisis que a la vuelta de la esquina nos esperaba… Con la película nos adelantamos varios años… Anticipábamos la que se nos venía encima: las hipotecas basuras, la falta de autoridad moral de la clase política, los desafueros de la banca y los grandes banqueros, el consumismo exacerbado y el capitalismo sangrante de los mercados… Anticipábamos lo que iba a pasar con las hipotecas y los desahucios y hasta hicimos y rodamos una pintada pidiendo amnistía hipotecaria en la sede central del BBVA… En fin, no quiero decir que la película sea una obra maestra, pero como mínimo era algo visionaria y ponía el dedo en la llaga sobre ciertos temas y asuntos que ahora han sido el caldo de cultivo de las protestas de los indignados del 15 M, sin ir más lejos… Esa película, si en vez de presentarla en el 2007, la hubiéramos presentado en el 2010, seguramente hubiera sido muy distinta la opinión de esos críticos… Creo sinceramente que el momento en que llegan las cosas condiciona en parte la opinión de la gente, incluso de la crítica especializada, por mucho criterio que pretendan tener… En cuanto a lo que me preguntas sobre “El viaje de Penélope” efectivamente salvo que yo sepa, un solo crítico prestigioso español, al cual le gustó mucho, los demás han preferido ignorarla, supongo que unos cuantos por ser una obra inclasificable, y otros, según me dijo la jefa de prensa, porque la consideraban una broma, alguno hasta se preguntaba si sería una tomadura de pelo… ¿Quién sabe?, lo mismo dentro de unos años algún sesudo y prestigioso crítico se empeña en rehabilitar el film, y verlo como una vanguardia retrospectiva… Creo que es una película con unos códigos interpretativos muy inusuales y heterogéneos, donde conviven varias culturas, por decirlo así, pero es que yo quería eso, fundir tradición y modernidad, conjuros a los dioses con expresiones actuales coloquiales… Por otra parte, en ese intento de fusión del mundo antiguo y el moderno, la puesta en plano es bastante académica, y en cambio la textura de la imagen, muy de vídeo, muy fría y reluciente… Por otra parte, el tema por excelencia del film es la fidelidad, algo contradictorio con el ser humano, que no es monógamo, un valor casi ancestral en casi todas las civilizaciones, pero no en todas, ni en el mundo antiguo, pensemos en la Grecia clásica, ni en el mundo moderno, pensemos en ciertas tribus africanas o en el mundo musulmán, y sus harenes… En fin, creo que es un valor muy contradictorio y que sumerge en gran confusión a muchas mentes, con sentimientos ambivalentes entre la lealtad, el pecado y la culpa, cuando la única fidelidad que debiéramos llevar a rajatabla es a nuestro propio ser, a nuestra propia esencia y conciencia… a la que traicionamos a la menor… En fin, quizás éste es un discurso caótico, pero quería una película confusa de tonos, contradictoria, y descreída, que se mofara del amor, y de los grandes valores, hasta de la poesía… Por ello forcé esa convivencia entre la poesía y la hilaridad… El género de humor parece que no tiene cabida en la poesía, ¿y por qué no…?

Su tono es lírico, extraño, simbólico, a veces íntimo y muchas veces pretendidamente enfático. Tampoco carece de sentido del humor y de una evidente voluntad provocadora. ¿Qué mensaje pretendías transmitir y sobre todo qué efectos querías despertar en tu público?

La verdad es que nunca pretendo trasladar ningún mensaje, otra cosa distinta es que se puedan hacer a posterior interpretaciones mediante las cuales se acierten a ver determinados mensajes, pero en cualquier caso son involuntarios… No me gustan las moralinas ni los mensajes, me gusta la libertad de pensamiento, ojalá todos y todas fuéramos libre pensadores, ese sí sería un mundo maravilloso donde vivir, no la mierda de mundo donde habitamos, donde al ser humano se le trata como parte de una masa inerte por parte de los políticos y los poderosos, y por incapacidad, ignorancia, seguidismo, por no llevar la contraria o vaya a saber usted por qué, una gran parte de la población se comporta y actúa efectivamente como una masa inerte sin voluntad ni criterio propio…

Tampoco pienso a priori en los efectos que quiero despertar en el público al hacer una película… No pienso en esas cosas, soy caprichoso, no pienso en nadie ni en ningún público potencial, eso me parece un error, como pensar en producir unos efectos determinados… No me considero tan inteligente como para prever y acertar con esas cosas, además prefiero ni pensarlo, intento hacer las películas que me pone la vida delante de las narices… Cojo el guante y trato de expresarme en ellas con la máxima sinceridad y autenticidad… Me dejo el alma en ellas, para mi cada película es como un hijo o hija, las siento así… Con sus períodos típicos: conocimiento, enamoramiento, cópula carnal, embarazo, gestación, parto, lactancia, destete, ¡y hala, a caminar sola…!

En todo caso, sí hay una cosa que pretendía y es que tuviera tres dimensiones, ahora que está de moda rodar en tres dimensiones… Considero que hay una dimensión emocional tremendamente poderosa, mucho más que las del tiempo y el espacio… Sucede en la vida: los grandes amores nunca se olvidan, siempre están ahí, latentes… Aparecen después de veinte años y parece que fuera ayer… Eso es lo que quería lograr con “El viaje de Penélope”: traspasar y derribar esas dos dimensiones convencionales, el tiempo y el espacio, de forma que el amor de Ulises y Penélope estuviera por encima de esas coordenadas espacio temporales, ubicándolo únicamente en una dimensión superior: la emocional… Si analizas el film, se da la sensación cinematográfica de paso de tiempo, pero siempre parece que Ulises y Penélope siguen juntos… Esa es la idea principal que quería trasladar: cuando el amor es inmenso no hay distancias ni barreras, ni físicas ni temporales, y tanto el tiempo como el espacio dejan de existir… Esto es algo que inconscientemente se repite en todas mis películas que giran sobre el amor absoluto: el anhelo de ser uno siendo dos, también está en “Los hijos del viento” subrayado en una escena en la que mi personaje le confiesa su amor a Magaly mientras bailan… También está presente esa idea en un corto “Raíles de sangre”… Pensándolo bien, sí hay ideas y conceptos que se repiten en mis películas, incluso situaciones, en especial la de la mujer protagonista columpiándose, está en “Los hijos del viento” en “Agujetas en el alma”, en “La novia de Lázaro”, y seguramente no está en “El viaje de Penélope” porque nunca vi un columpio en los lugares donde rodamos… 

“El viaje de Penélope” es un film extremadamente romántico, una oda al amor, a ese tipo de amor que está por encima del tiempo y del espacio, para mi Ulises y mi Penélope no existe el abandono ni la distancia, su amor es eterno porque es espiritual y pasional a la vez, se aman con su alma y con su cuerpo, acarician la esencia del amor: ser uno siendo dos… Pero a la vez, hay otra posible lectura del film, que te invita a reírte del amor y de la fidelidad…

 
Entiendo la película como un pequeño atentado que dinamita muchas de las convenciones tradicionalmente asumidas. La primera de ellas es el género. ¿De dónde surge la estupenda idea de interpretar tú mismo a la protagonista?

Bueno, esa era la base primordial de la apuesta: cambiar los géneros, salvo en el personaje de Telémaco, el príncipe de Ítaca, convertido simbólicamente en el príncipe del nuevo mundo, del mundo de la poesía, de la no violencia, por eso el reto entre los pretendientes es poético y no de fuerza, como en “La Odisea”, pero el cambio de géneros en los personajes obedece fundamentalmente a mi idea de que el presente, y no digamos el futuro, es de las mujeres, son el género superior… La gran revolución que se está gestando ahora no es la del 15M aunque sea importante, y más tarde o más temprano, traerá importantes cambios en nuestra escala de valores a nivel social, económico y laboral, pero sobre todo éticos, si realmente se consigue que la ética sea de una vez por todas el estandarte que enarbolen los mandatarios, políticos o no… Quizás acaben siendo hombres y mujeres sabios, los políticos y sus partidos tienen que cambiar radicalmente para mantenerse como dirigentes en el futuro que nos espera… En fin, creo que el futuro es de las mujeres, y esa es la gran revolución, que se lleva fraguando lentamente años y que no tiene vuelta atrás… Las mujeres son mucho más fuertes mentalmente que los hombres, más pragmáticas, calculadoras, mejores estrategas, más racionales, dan la vida (ya no les hace falta hombres para ello, simplemente esperma, y hay bancos), potencialmente son todas bisexuales, y además, como dice el tópico, pueden hacer varias cosas a la vez… El hombre, que en general es más simple, está desconcertado, solo le queda la fuerza bruta, los argumentos y el tiempo son de las mujeres, un colectivo enormemente unido, no como los hombres, que somos una panda de francotiradores, fanfarrones sin demasiada voluntad y sin paciencia, si lo comparamos con la de las mujeres de hoy en día… Las mujeres manejan a la perfección el concepto del tiempo, lo saben moldear a su antojo… Ellas controlan el amor y el sexo, pronto serán el trabajo y la macroeconomía, cuando sea también la empresa, la banca y la alta política, el ser humano entonces sí habrá dado un paso de gigante… En fin, todo este rollo para afirmar que hoy en día y muy pronto con mayor motivo, Penélope será hombre y Ulises mujer; quién esperará pacientemente en casa será el hombre y la mujer será la conquistadora, la protagonista de las grandes epopeyas… Me gustaba mucho también la idea iconográfica del hombre esperando en casa, contemplando la luna, escribiendo poemas, negándose a sus pretendientes… Me divertía ese aparente mundo al revés… Ese contraste, ese contrapunto, creo que resulta divertido y aleccionador… El gran problema de esta película es que es una invitación permanente a soñar, a imaginar y a fantasear, al espectador… Es invitarle a un viaje muy especial, único… Volvemos a lo mismo de siempre, si el ser humano fuera libre, libre para pensar, y no estuviera amordazado mentalmente por los convencionalismos, por la tradición, por las costumbres, por todos los valores que nos han inculcado, y encerrado dentro de unos límites, y de unos géneros, diezmado en definitiva por LA CULTURA CON MAYÚSCULAS esa dimensión elitista, tan alejada de la vida, que procura el mantenimiento y perpetuación de las castas… En fin, si no fuera por todas esas lacras, la gente vería películas como “El viaje de Penélope” maravillado… Solo querría ver películas así: inclasificables y únicas que te sumergen en mundos inexplorados antes… Pero el gran problema para este tipo de apuestas tan inclasificables, es que la crítica y no digamos la industria (ambos muy conservadores) no las entienden, les llegan a molestar incluso, e impiden que trasciendan a la opinión pública, la que, por otra parte, quizás también quisiera quemarla, pues antes hablábamos del ser humano como masa, y sin duda, hay una gran mayoría que se sienten a gusto dentro del rebaño, es más, necesitan afirmarse como seres humanos dentro de ese rebaño, hacer lo que hacen todos, ver lo que ven todos, ir a los sitios donde van todos… ¡La moda de los cojones!, de forma que probablemente prefieran una y otra vez transitar por las conocidas calles de su barrio antes que viajar a Venus o Saturno… Ver “El viaje de Penélope” es metafóricamente como ir a Saturno o Urano…

En cuanto a lo de interpretar yo mismo el personaje de Penélope, obedeció a dos motivos: así no tenía que convencer a nadie de hacer de Penélope, ni siquiera dirigirle, de forma que me ahorraría mucho tiempo y explicaciones filosóficas continuas; y una segunda razón, que es un personaje que siempre me ha fascinado, desde que leí por primera vez “La Odisea” en el Instituto Cervantes de Madrid, y que yo, aun siendo heterosexual, tengo una sensibilidad femenina que conozco, no escondo, y sé manejar, además de conocer perfectamente las teclas que tengo que tocar para que salga a la luz… Por otra parte, me siento muy cerca de Penélope, conozco muy bien lo que siente… En mi vida real he sido Ulises en ocasiones pero también Penélope… Conocer esa dualidad es como poseer el ying y el yang…



También es muy interesante la inspiración clásica del relato. La adaptación sobre el mito es única y a la vez muy personal, además de aumentar toda su carga iconoclasta…

Bueno, me alegra que lo veas así, ¿qué quieres que te diga?, estoy muy de acuerdo con tu apreciación… Estoy particularmente orgulloso de que haya gustado mucho la película a antropólogos, estudiosos de la obra de Homero, o grandes personajes de nuestra cultura, como Aute, quien se deshizo en elogios hacia la película y me cedió un montón de maravillosas canciones suyas que venían muy a cuento en la película, pues él es un gran cantante y pintor, amén de poeta, un hombre del renacimiento prácticamente, aparte de estudioso del mundo clásico, que ha inmortalizado en pinturas y canciones suyas… Le estoy muy agradecido por ello…

No sé si sabes que el tráiler se convirtió en un auténtico viral en Internet. Gracias a esto, mucha gente joven la considera hoy una película de culto, lo malo es que me temo que también tiene una visión algo distorsionada y superficial de la película. ¿Qué opinas de este tipo de fenómenos?

Sí, creo que el tráiler en internet lo han visto decenas de miles de personas… De entre todos ellos, unos 50 ó 60 me han insultado a gusto, me han escrito de todo… Creo que el anonimato de internet otorga a ciertas personas el valor que no tendrían para decir las cosas a la cara… Por lo demás, casi todo lo relacionado con internet me parece maravilloso, ha creado un mundo nuevo… Las relaciones nunca serán como antes, ha supuesto un cambio revolucionario en la comunicación… En cuanto a la distorsión que puede haber supuesto para muchos el ver solo el tráiler y que ello les procure una lectura distorsionada de la película, no sé, seguramente tienes razón, pero eso es lo malo de internet, que es de consumo muy rápido, en especial el youtube, la gente ve muchas cosas sin profundizar posteriormente ni documentarse mínimamente sobre qué es eso que han visto y se dejan llevar por las apariencias, que como todos sabemos: engañan…

Tanto aquí como en La novia de Lázaro, la sexualidad está muy presente. ¿Qué opinión te merecen las divisiones que aún mantiene el mercado entre pornografía y erotismo?

No tengo ni idea, solo he visto una película pornográfica en mi vida, fue en Londres en el viaje de paso del ecuador de la carrera… Nos hicimos socios de un cine porno, y vimos una… Luego vi alguna película del destape, las calificadas S, a principios de los ochenta en España… En mis películas la sexualidad está presente pero tiene más que ver con mi idea del mundo y del amor, en definitiva con mi propia vida real que con influencias de películas porno o eróticas, géneros que no visito como espectador, lo cual no quiere decir que no me interesen las escenas eróticas en películas que no lo son… Si vienen a cuento y están bien concebidas, me encantan… ¿por qué no? Pero tienen que tener algo especial, cosa que no abunda, generalmente los y las directoras las ruedan para salir del paso, con mucho pudor, mucho miedo y mucha autocensura, de forma que suelen ser melifluas… Las que son así, preferiría no verlas…

Aunque no te interese el género, ¿cómo sería una película pornográfica dirigida por Fernando Merinero?

No lo sé, tendría que hacerla para contestarte… Pero vaya, te puedes imaginar que sería más erótica que pornográfica, el mete saca y los planos quirúrgicos no me interesan lo más mínimo… Imagino que sería una historia algo retorcida y morbosa, con muchas miradas, pocos diálogos, pero sobre todo pasión… Creo que el erotismo debe tener pasión, del que mira, de los que observan y de los que ofician la ceremonia… No me gustan los rostros ni las miradas de los actores porno, pondría actores y actrices muy distintos… Sensuales de verdad y no como los que hay, que parecen robots de gimnasio, esculturales, musculitos, vacíos y simples… Repito que no veo películas porno pero sí conozco sus caras, de ver los documentales sobre ellos y ellas… También conozco bien las caras de las cebras y no es por ir a África de safari, sino de los documentales de la 2… En fin, ni pienso ni me planteo hacer películas ni pornográficas ni eróticas, pero creo que no me resultaría muy difícil tener a todo el público caliente durante hora y media… Es al fin y al cabo lo que se busca, ¿no?

httpv://www.youtube.com/watch?v=u4nd5dKiqUE

¿Crees que el sexo, explícito o no, sigue siendo un elemento que contribuye a escandalizar o incomodar al público, o a estas alturas ha perdido su valor subversivo?

Creo que depende de las culturas y de las civilizaciones… En España “El viaje de Penélope” ha sido calificada como no recomendada para menores de 12 años; en cambio esa misma película en Egipto, por ejemplo, supongo que estaría prohibida, pues se ven tetas y culos, y hay escenas de sexo… “Agujetas en el alma” fue calificada aquí también para mayores de siete años… En cambio cuando se proyectó en el festival de El Cairo, presenté el film en una sala abarrotada de hombres, solo hombres, unos 1500, que estaban ansiosos… Presenté la película, aplaudieron a rabiar, emocionados por lo que pensaban que iban a ver… En el descanso del film, yo era su héroe, todo el tiempo chicas guapas desfilando por la pantalla, a veces con poca ropa, conversaciones morbosas… En definitiva, debían esperar un desenlace erótico tremendo, y se preparaban para ello y te daban palmaditas en la espalda… Como quiera que en la película no se veía un culo ni una teta de mujer, solo el culo del actor protagonista, decidí un cuarto de hora antes del fin de la película, le dije a mi novia que nos fuéramos, y nos largamos discretamente, no sea que decepcionados me fueran luego a linchar… Con esto quiero decir que la represión fomenta el mito… Si impides ver sexo, la gente lo quiere; si se lo das a dos tazas, se saturan y ya no le dan importancia… En general es una actitud muy propia del ser humano: desea las cosas que no tiene a su alcance… Ansía acceder a lo que se le niega… Dale algo y saciarás su apetito… Hoy en día, en España, creo que el sexo tiene mala fama en el cine, está mal visto en general… Es un prejuicio, pero nos hemos vuelto muy timoratos con el tema este del sexo… Creo que tiene que ver con el tratamiento de la guerra civil… Se ha intentado desde diferentes ámbitos simplificar mucho y decir que todo el cine español son tetas y guerra civil… han pretendido dar categoría del todo a la parte… Creo, volviendo a “El viaje de Penélope”, que ha incomodado a mucha gente, les ha subvertido y escandalizado, no por el sexo que tenga, sino por el cambio de géneros y el travestismo, de mi personaje únicamente… la Penélope infiel fuera de sí y desaforada, con el norte perdido, a punto de claudicar… 

httpv://www.youtube.com/watch?v=ftq9hGg32M8

Creo que estás a medio camino entre ser un cineasta popular y un autor vanguardista, casi elitista. ¿Qué percepción crees que tiene de tu obra el espectador de a pie?

La primera parte de la pregunta es tu opinión, no soy quien para rebatirla… Puede que tengas razón, no tengo ni idea… Y con respecto a la segunda parte de la pregunta, tampoco tengo ni idea de la percepción que pueda tener de mi obra un espectador de a pie… me imagino que ninguna percepción, probablemente ese espectador común, de a pie, ni siquiera me conozca, ni a mí ni a mí obra… ¡Eso que se ahorra!, así puede seguir a pie, incluso de rodillas, para qué volar…

En cambio, parece que la crítica trata tu obra con cierta condescendencia, seguramente porque todavía no saben cómo etiquetarte y porque tus películas no se parecen a nada de lo que se hace por aquí. ¿Cómo ves la situación de la crítica española en este momento? ¿Crees que de verdad tiene influencia sobre el público y sobre la obra artística?

Cada vez leo menos críticas, pero me parece complicado hacerlas bien, quiero decir que sean críticas serias… Una crítica seria de una película sesuda requeriría mucho más espacio, más papel, del que me temo disponen los críticos… Hay muchos intereses, no digo que los críticos estén vendidos ni que tengan fobias y filias, sino que cada vez hay menos papel en la prensa para las críticas y muchas películas estrenadas cada semana, y a las más notorias y a las que se dejan más dinero en publicidad, entre otros medios, en el propio periódico, hay que dar mucha cobertura, de forma que sucede la paradoja, en mi opinión, de que se dedica mucho espacio a hacer la crítica de propuestas cinematográficas que quizás no debieran dar de sí más de dos párrafos, pero se emplean a fondo porque es de la Paramount, por ejemplo, y la protagonista es Angeline Jolie; y en cambio a otra películita muy modestita de medios y de famosos, pero compleja, llena de símbolos, posibles interpretaciones, o poseedora de un lenguaje propio, etc… se la tienen que despachar en dos bocados…

En cuanto a su posible influencia sobre el público, imagino que conserva aún un cierto influjo, siempre habrá público que necesite que le recomiende una voz autorizada lo que va a ver y le anticipe más o menos si le va a gustar o no… Aunque este tipo de espectador sin demasiado criterio estimo que cada vez va menos al cine, y cuando van se dejan guiar más por la envergadura mediática de publicidad que por una crítica, en la que hay esforzarse en leer… Por otra parte, el público cinéfilo que aún existe, supongo que tiene en general un criterio propio y aunque lea las críticas puede que no se deje influir demasiado por ellas… Por otra parte, lo que llamamos una crítica mala, no necesariamente te disuade de ir a ver el film, al menos a mí, puede ser hasta un estímulo, según como se cebe con ella, los adjetivos que utilice el crítico y el tono general que emplee en la misma, puede ser hasta un revulsivo para ver esa maldita obra…

En cuanto a la influencia de la crítica en las obras, no sé, creo que era un fenómeno más de los cincuenta, de los sesenta, incluso de los años setenta… La generación de los popes de Cahiers du Cinema no se ha vuelto a repetir…   

Jean Cocteau afirmaba que el cine no será libre hasta que pueda hacerse con la misma sencillez que un poema. ¿Cuál crees que es la clave para conseguir rodar con absoluta libertad?

Supongo que las claves variarán en función del proyecto de que se trate y del director que se enfrente a él… Para mí, en general, la libertad va de la mano de la independencia, creo que a menor presupuesto, es triste decirlo, más libertad… Esto como regla básica… Después, las variables pueden ser infinitas… En cualquier caso, siempre hay que volver a Buñuel, él hablaba del fantasma de la libertad… Y creo que tenía razón, la libertad absoluta no existe, es como un fantasma… Y máxime en el caso del cine, donde siempre hay que contar con alguien, con muchos alguien, cuantos más números de alguien tengas que manejar, más peligra la utópica libertad absoluta… Todo se va multiplicando exponencialmente… Para entendernos, el sumum de la libertad absoluta sería rodándote tú mismo en tu propia casa…

Según he podido leer en Internet, tienes más de diez proyectos diferentes ya escritos en un cajón… ¿Qué será lo próximo después de El viaje de Penélope?

No lo sé, ya te dije que siempre apuesto por un proyecto y acaba materializándose otro… de forma que ya no me atrevo a predecir nada y además, paradojas de la vida, me he vuelto supersticioso con este tema, y prefiero no mentarlo hasta que no sea el momento de la cópula carnal… Estoy enamorado de varios proyectos, a ver con cual me caso…

Finalmente… ¿podrías decirnos brevemente qué te inspiran los siguientes nombres?

LARS VON TRIER

Como cineasta me interesa mucho lo que hace, siempre me ha interesado, desde su primera película “El elemento del crimen” que recuerdo la vi en los cines Alphaville, hasta la última, “El anticristo” que la vi en la misma sala, ahora Golem. Al margen de sus declaraciones, epatantes y a veces desafortunadas, creo que es un cineasta genial, en búsqueda permanente… casi siempre da en el clavo, tiene un talento descomunal…

ELOY DE LA IGLESIA

Me pilló muy jovencito su cine, pero visto con perspectiva, creo que hizo unas películas coyunturales y efectistas, pero que finalmente constituyen el retrato de una época de la España profunda y casposa, ya casi desaparecida, pero que existió hace relativamente pocas décadas.

JUSTIN BIEBER

Me suena su nombre pero no puedo opinar, no he visto nada suyo, ni creo que lo vea…

NATHALIE SESEÑA

Una buena actriz que trabajó en un corto mío “El doctor más majete del planeta” 1993; y luego en “Agujetas en el alma” 1997. Somos amigos y la aprecio.

ANA PASTOR

Me parece una gran periodista, creo que las mujeres cada vez están mejor preparadas, por encima del hombre; el futuro es mujer, como dijo Ferreri y yo me ratifico en ello… Una ex amante, por cierto abogada, me dijo una vez que lo bueno de tener pareja es que no desayunaba sola… Y yo, que vivo solo, he de confesar que desayuno todos los días con Ana Pastor, aunque ella no lo sepa… Creo que tengo debilidad también por Ana Blanco (con la que como todos los días), por Pepa Bueno (a ésta a veces le soy infiel, por aquello de la hora), incluso tengo debilidad por María Casado, la de los fines de semana… No las conozco personalmente, pero si algún día me encuentro con ellas lo mismo les pido la mano para formalizar de una vez la relación…

FERNANDO LEÓN DE ARANOA

Salimos una noche, hace años, y aunque me confesó que se lo pasó en grande, se debió de asustar, pues no hemos repetido y además, si me ve por la calle se cruza de acera, no sin antes justificar su acción ante sus acompañantes: “mirad, ese es Fernando Merinero, un director maldito…” Los amigos comunes son un peligro, te acaban contando las cosas… Desde el punto de vista cinematográfico, he visto todas sus películas y me interesan la primera “Familia” y la última “Amador”. Ambas comparten un discurso ácido y un humor negro que me gusta, aparte de muy mala leche…   

MARTA FERNÁNDEZ MURO

La pedí protagonizar un corto en 1987… Me hizo ir a su casa para decirme que no, que no veía en el guión una intención artística… Nunca más nos hemos visto en persona, y en pantalla, la verdad es que tampoco la he visto mucho, debe seguir siendo muy exigente con las intenciones de los directores…

ÁLEX DE LA IGLESIA

También he visto todas sus películas… He de reconocer que me gustaron mucho los títulos de crédito de inicio de “Balada triste de trompeta”, me parecieron osados y divertidos… Con todas esas carcajadas en off cada vez que irrumpía un nuevo logo de las instituciones que ponen la pasta…

 

Pablo Vázquez (Santa Cruz de Tenerife. 1979) vive en Madrid desde que tenía 18 años. Durante este tiempo, ha sido fanzinero (Mudhoney, Adobo), colaborador en diversas webs de cine (Miradas, Fanzinedigital) y ha publicado cuatro libros: "El frío de las camareras" (Ediciones de la Librería Cálamo), "Las chicas terribles" (Pre-textos), "Adam Sandler. La infancia infinita", coordinado junto con Roberto Alcover Oti, y "Buena suerte, Belafonte", escrito junto a Ricardo López Toledo. También ha colaborado en los guiones de las películas "Summertime", "Faraday", "Amor tóxico", "El cielo en el infierno" y "Call TV". Después de muchos fracasos personales, dio con la idea de La Paz Mundial con la intención de arrastrar a unos cuantos en su caída. Luego pretende retirarse y ser feliz.

2 Comments

  1. Roberto Govin

    julio 4, 2011 at 7:29 pm

    Espero q hagamos algun dia otra pelicula q tu como actor eres muy malo…ese es el problema de tu maldicion, eso es lo q le canta a los jurados, y les monta la cuerda q ven la costura, por q no se creen los personajes chava.. como no paso eso con la novia de lazaro, por q tenias actores q entendian y se tiraban al presipicio, yo como bien sabes no soy tan exigente con las intenciones del director…con felacion incluida…ni claudia, ni merlo, un beso.

    • Fernando

      julio 4, 2011 at 9:17 pm

      Querido Roberto, hablar mal de mí como actor y por extensión, al descalificar los films, del resto de actores y
      actrices que hayan trabajado conmigo en todas las películas que no sean “La
      novia de Lázaro”, no te hace mejor a ti como
      actor ni hace mejor a “La novia de Lázaro” como película… Comprendo que “La novia
      de Lázaro” sea tu favorita, no en vano eres su protagonista masculino, y es en
      la única en la que has trabajado conmigo, pero yo no tengo favoritas, quiero
      por igual a todas mis películas, y las he seguido muy cerquita desde su
      concepción hasta el día de hoy, y te puedo asegurar que he escuchado decenas y
      decenas de comentarios de personas con muy buen criterio, conocedores de todas
      mis películas, que incluso las han visto, no como tú, y te asombraría saber que
      para muchos y muchas su favorita es “Los hijos del viento”, donde aparte de
      director hago uno de los dos papeles principales, para otros y otras es “Agujetas en el alma”,
      incluso “Casting”, hay gente que es la que más valora, también hay otros que se
      decantan por “Un millón de amigos” (es la que más gente ve en filmin, por
      ejemplo, muy por encima de “La novia de Lázaro”), también “Las huellas de Dylan” tiene sus incondicionales; en fin, incluso “El viaje de Penélope”, es la mejor y
      más arriesgada de mis películas para muchas otras personas… Como verás, hay gustos para
      todos los colores… Por lo demás, espero que estés muy bien en Miami, y te
      agradezco tu oferta para hacer otra peli conmigo… a ver, el tiempo lo dirá,
      nunca se sabe… Otro abrazo para ti desde los madriles… 

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