The babysitter: Estoy enamorada de Satán

Hay formas mucho menos previsibles de homenajear al cine más popular de los 80 -tanto en la vertiente fantástica como la de las comedias juveniles- que atiborrar un relato de referencias y guiños retro o ambientándolo en 1984, y no quiero señalar a ninguna conocida serie de televisión producida por esta misma plataforma. Así que McG (Los Ángeles de Charlie, Terminator Salvation) ha optado por la opción a priori menos asequible, pero sorprendentemente efectiva: meter en la misma trituradora a ‘Risky Business’ (1983, Paul Brickman), ‘Solo en Casa’ (1990, Chris Columbus) y ‘Noche de Miedo’ (1985, Tom Holland), y obtener un delicioso pedazo de carne al estilo grindhouse que gana en diversión a la primera, dota de oscuridad a la segunda y duplica las dosis de hemoglobina del remake de la última.
Los padres de Cole (Judah Lewis) deciden darse un respiro de su pesada rutina diaria y salen de casa un par de dias, dejándole solo al cuidado de su canguro Bee (Samara Weaving), de la que está perdidamente enamorado. Al caer la noche, Bee recibirá la visita de unos amigos que, aparentemente, sólo quieren beber y tener sexo entre ellos. Pero buscan algo mucho más retorcido, la sangre de un niño puro e inocente para celebrar un ritual satánico. Cole tendrá que apañárselas para zafarse de sus nuevos enemigos con la única ayuda de su vecina Melanie (Emily Alyn Lind).
Por no faltar no faltan -e insisto en que las referencias a otras cintas esta vez sí están justificadas por el guión- los mismos vis a vis telefónicos que, en mitad de la pesadilla nocturna, mantenían los vecinitos Johnny Depp y Heather Langenkamp en ‘Pesadilla en Elm Street’ (1984, Wes Craven) para salvar el pellejo, solo que aquí los supervivientes quinceañeros al asedio de los monstruos se comunicarán a través de llamadas por skype y emoticonos en whatsapp. Los tiempos cambian, pero el fondo es exactamente el mismo. Disfrutad de la casquería.

Calificación: B+
Lo mejor: Lo mucho que Netflix puede hacer para resucitar el terror más despendolado y sangriento. 
Lo peor: No habría estado de más incluir algo de sexo y desnudos gratuitos en la fórmula.

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