Verónica: un biopic a todas luces manipulador y fallido

Verónica, la última película del siempre sorprendente y vestido Paco Plaza, es una de estas películas que puede decirse que no hacen honor a la verdad. Y no es que la verdad necesite honor, pero lo que no necesita es más mentira. No sabía que la manipulación de los medios había llegado de esta forma al cine pero me temo que así es. Y cuando una película presume de basarse en hechos reales lo menos que espero es que me cuenten hechos reales. En otras palabras, que me cuenten la verdad. En otras palabras, mesa camilla jaula.

Verónica entonando su primer solo ante la sorpresas de sus compañeras de academia

Acudí al cine con cierta curiosidad porque las anteriores películas de su director me habían resultado curiosas, no así REC, que cada vez que he intentado visionarla en vídeo lo único que he conseguido ha sido borrarla. Lo que encontré en pantalla sólo fue un eterno desfile de camareras sirviendo refrescos y palomitas durante aproximadamente tres horas y cuarto. Cine experimental, pensé. Un tío muy agudo, este Plaza. Luego descubrí que me había sentado en la cafetería. Entré a la sala.

Siempre he sido un admirador ferviente de la concursante de OT Verónica así que me intrigaba sobremanera lo que habrían hecho para adaptar su vida. La película, más bien, es su reflejo de sus primeros años. Su infancia en un colegio de monjas, los primeros tonteos con los novios, el descubrimiento de la amistad, su temprana afición a la música y, en último lugar, una posesión que sufrió durante varios meses. Hasta aquí todo normal. Pronto empiezan las trampas. En primer lugar, la película afirma que Verónica empezó a tantear sus dotes musicales escuchando a Héroes del silencio, un grupo que por cierto detesto, porque no hace honor a su nombre y puede escucharse. En primer lugar, porque la he llamado esta mañana, como buen periodista, y me lo ha negado. En segundo lugar, porque acudí en 1993 a un concierto del susodicho grupo y Verónica no estaba presente por ningún lado.

La propia Verónica me confesó personalmente no estar nada contenta con la adaptación de su vida a la gran pantalla.

Luego tenemos otras cosas que carecen de importancia. El final de la película está totalmente manipulado y no hay ni siquiera un vil letrero que nos hable de su futuro triunfo en el mundo de la música y su paso por la Academia. Parece que a la película le interesaran más de otras cosas que para mí son baladíes: su relación con sus profesores, su madre y hermanos, su vida en Vallecas (un lugar que por cierto, no existe) y su temprana muerte, en una metáfora poca afortunada sobre su entrada en la Academia.

La inminente secuela tiene una pinta más deleznable, sin cabe.

Me imagino que la pobre Verónica tiene que estar muy decepcionada. De hecho, ella misma ya trabajó con Plaza en “OT. La película” y me imagino que fue entonces donde empezó a forjarse el proyecto que ha sido finalmente una traición de tomo y lomo. Si fuera ella, no dudaría en suicidarme.

 

Calificación: C-

Lo mejor: Leticia Dolera realiza una sorprendente interpretación de Ana Torrent, la inventora de la piratería en Internet.

Lo peor: Ir a verla en coche y, paradójicamente, no encontrar plaza en el aparcamiento.

3 Comments

  1. Whatdafuck Martinez

    septiembre 3, 2017 at 1:40 pm

    Una cosa es el humor absurdo y otra cosa es no tener gracia. En serio, no funciona el texto; y los intentos de chiste dan bastante vergüenza ajena. En conjunto parece el monólogo fallido de un humorista en unas fiestas de pueblo.

  2. Whatdafuck Martinez

    septiembre 3, 2017 at 1:45 pm

    Es broma. Sí que mola.

  3. Whatdafuck Martinez

    septiembre 3, 2017 at 4:13 pm

    Lo he pensado mejor, es un despropósito de dimensiones colosales. Qué calamidad. Si hay algo que Inernet no necesita es una web como ésta. Leer este artículo/crítica ha sido una pérdida de tiempo irreparable.

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